La Gruta Literaria
Suplemento

Tres poemas de W. B. Yeats

Tres poemas de W. B. Yeats (Traducción de Jens Gärtner (@skttrbrn)

Litografía William Rothenstein (1899)
 

Un abrigo[1]

 

Le hice un abrigo a mi canción.

Lo cubrí con tejidos

de mitos envejecidos

de la garganta al talón.

Pero los necios lo robaron.

Ante el mundo quedó expósito.

Dicen que lo forjaron.

Canción, nos lo quitaron,

déjalos. Hay más propósito

en caminar desarropado.

 

[1]     A Coat / I made my song a coat / Covered with embroideries / Out of old mythologies / From heel to throat; / But the fools caught it, / Wore it in the world’s eyes / As though they’d wrought it. / Song, let them take it, / For there’s more enterprise / In walking naked.


 

 

A un amigo cuyo trabajo no ha llegado a nada[1]

 

La verdad ya está fuera.

Acata la derrota

por la voz cizañera

¿Luchar contra un idiota?

¿Teniendo buena crianza?

Si, expuesta su mentira,

soslaya la vergüenza

y el juicio del que mira.

Algo más desafiante

que el Triunfo: voltea

y, cual cuerda hilarante

que dedos locos golpean

sobre la roca tensa,

sé discreto y dichoso.

He allí la recompensa:

nada hay más dificultoso.

 

[1]     To a Friend whose Work has come to Nothing / Now all the truth is out, / Be secret and take defeat / From any brazen throat, / For how can you compete, / Being honour bred, with one / Who, were it proved he lies, / Were neither shamed in his own / Nor in his neighbour’s eyes? / Bred to a harder thing / Than Triumph, turn away / And like a laughing string / Whereon mad fingers play / Amid a place of stone, / Be secret and exult, / Because of all things known / That is most difficult.


 

 

¿Y después?[1]

 

Cuando estaba en la escuela, pensó su camarada:

llegará a ser un día un notable irlandés.

La idea creció en él, y quedó sancionada

la ley que le expropió su década dorada.

«¿Y después? —cantó el alma de Platón—. ¿Y después?»

 

Todo cuanto escribió encontró buenos lectores.

Con los años devengó el premio y la vejez,

suficiente dinero para sus ambiciones

y amigos, más que amigos, genuinos campeones.

«¿Y después? —cantó el alma de Platón—. ¿Y después?»

 

Sus sueños más felices se hicieron realidades:

progenie, esposa, casa, ¿qué más quiere un marqués?

Un campo de ciruelas y coles, ¡qué bondades!

Poetas e Ilustrados narraron sus beldades.

«¿Y después? —cantó el alma de Platón—. ¿Y después?»

 

«La meta está cumplida, como soñé en mi infancia

—pensó frente al espejo límpido de la vejez—.

los necios, ¡que renieguen! No es falsa mi arrogancia.

Transformé en perfección la ausencia de sustancia».

Pero cantó más alto el alma: «¿y después?».

 

[1]     What Then? / His chosen comrades thought at school / He must grow a famous man; / He thought the same and lived by rule, / All his twenties crammed with toil; / ‘What then?’ sang Plato’s ghost, ‘what then?’ // Everything he wrote was read, / After certain years he won / Sufficient money for his need, / Friends that have been friends indeed; / ‘What then?’ sang Plato’s ghost, ‘what then?’ // All his happier dreams came true — / A small old house, wife, daughter, son, / Grounds where plum and cabbage grew, / Poets and Wits about him drew; / ‘What then?’ sang Plato’s ghost, ‘what then?’ // ‘The work is done,’ grown old he thought, / ‘According to my boyish plan; / Let the fools rage, I swerved in nought, / Something to perfection brought’; / But louder sang that ghost, ‘What then?’


 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.