La Gruta Literaria
Suplemento

De los estudios [1]

Francis Bacon

(1597)
 

Los estudios sirven de deleite, de ornamento y de capacitación. Su principal utilización como deleite es en la vida privada y el retiro; como ornamento, en la conversación; y como capacitación, en la apreciación y desempeño de las ocupaciones; porque los hombres de experiencia pueden realizar y quizá juzgar las particularidades una por una; pero los consejos generales y el planeamiento y dirección de los negocios son mejores cuando proceden de hombres cultos. Gastar demasiado tiempo en los estudios es pereza; utilizarlos demasiado como ornamento es afectación; enjuiciar las cosas sólo por sus normas es propio de estudiantes.

Los estudios perfeccionan la naturaleza y son perfeccionados por la experiencia; porque la capacidad natural es como las plantas, que necesitan la poda de los estudios; y los propios estudios dan futuras direcciones a la larga, salvo que deben domeñarse con la experiencia. Las personas astutas desdeñan los estudios, las personas sencillas los admiran, y las inteligentes los utilizan; los estudios no enseñan su propia utilización, sino que eso es una sabiduría que está fuera y por encima de ellos y que se consigue con la observación.

Léase no para contradecir o impugnar ni para creer y dar por admitido, ni para encontrar tema de charla y conversación, sino para sopesar y considerar. Algunos libros son para probarlos, otros para devorarlos y unos pocos para masticarlos y digerirlos; es decir, algunos libros son para leerlos sólo en parte; otros para leerlos no con demasiado cuidado; y unos pocos para leerlos totalmente y con diligencia y atención. También algunos libros pueden leerse por delegación valiéndose de extractos hechos por otros; pero eso sólo ha de ser en los temas menos importantes en el tipo de libros más endebles; los demás libros destilados son como las aguas destiladas: insípidos.

La lectura completa al hombre; la conversación le prepara; y la escritura le da exactitud; por tanto, si un hombre escribe poco, necesita tener mucha memoria; si conversa poco tiene que tener un ingenio momentáneo; y si lee poco tiene que tener mucha astucia para aparentar que no la tiene. La historia hace sabios a los hombres; la poesía, ingeniosos; las matemáticas, sutiles; la física, profundos; la moral, graves; la lógica y retóricas, diestros en discutir: Abeunt studia in mores.[2]; es más, no hay detención o impedimento de la inteligencia que no pueda ser eliminado con los estudios apropiados. Lo mismo que una enfermedad corporal puede tener sus ejercicios apropiados, el juego de los bolos es bueno para el mal de piedra y los riñones, la caza, para los pulmones y el pecho, y el lento pasear para el estómago, la equitación para la cabeza, etc., así si la inteligencia de una persona está como distraída, que estudie matemáticas porque en las demostraciones, si su mente se distrae lo más mínimo, debe comenzar otra vez; si su inteligencia no es capaz de distinguir o encontrar diferencias que estudie a los escolásticos porque son cymini sectores.[3] Si no es capaz de desenmarañar un asunto y aducir una cosa para demostrar e ilustrar otra, que estudie los casos de los abogados; así cada defecto mental puede tener una receta especial.


Notas:

[1] Transcrito de: Bacon, Francis. Ensayos. Editor digital: Oronet. Traducción: Luis Escolar Bareño. (2019).

[2] «Los estudios influyen en las costumbres». (Ovidio, Heroídas, XV, 83).

[3] Literalmente: «Partidores de caminos

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