La Gruta Literaria
Suplemento

Poemas de Nezahualcóyotl

Nezahualcóyotl

 

El «Rey Poeta» fue un destacado monarca prehispánico que nació en 1402 y murió en 1470. Además de realizar importantes innovaciones durante su gobierno, escribió muchos versos e hizo otras cosas pues también era militar, arquitecto e ingeniero. A continuación, La Gruta Literaria comparte con sus lectores cinco de sus poemas.

 

No acabarán mis flores

 

No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá,
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.


Alegraos

 

Alegraos con las flores que embriagan,

las que están en nuestras manos.

Que sean puestos ya

los collares de flores.

Nuestras flores del tiempo de lluvia,

fragantes flores,

abren ya sus corolas.

Por allí anda el ave,

parlotea y canta,

viene a conocer la casa del dios.

Sólo con nuestras flores

nos alegramos.

Sólo con nuestros cantos

perece vuestra tristeza.

Oh señores, con esto,

vuestro disgusto de disipa.

Las inventa el dador de la vida,

las ha hecho descender

el inventor de sí mismo,

flores placenteras,

con ellas vuestro disgusto se disipa.


Un recuerdo que dejo

 

¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mí sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores,
Dejemos al menos cantos.


Lo pregunto

 

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.


Estoy embriagado

 

Estoy embriagado, lloro, me aflijo,

Pienso, digo,

En mi interior lo encuentro:

Si yo nunca muriera,

Si nunca desapareciera.

Allá donde no hay muerte,

Allá donde ella es conquista,

Que allá vaya yo…

Si yo nunca muriera,

Si yo nunca desapareciera.


Percibo lo secreto

 

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra.

Nadie en jade,
nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado.
Todos nos iremos
allá, de igual modo.
Nadie quedará,
conjuntamente habrá que perecer,
nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
nos iremos borrando.
Como una flor,
nos iremos secando
aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
de la preciosa ave de cuello de hule,
nos iremos acabando
nos vamos a su casa.

Se acercó aquí.
Hace giros la tristeza
de los que en su interior viven.
Meditadlo, señores,
águilas y tigres,
aunque fuerais de jade,
aunque fuerais de oro,
también allá iréis,
al lugar de los descarnados.
Tendremos que desaparecer,
nadie habrá de quedar.

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